Leyenda de La Dama Enlutada

Cuando hablamos de Leyendas, generalmente nos remontamos a épocas de la Conquista o tal vez, de la Colonia… Sin embargo, esta Leyenda data de los años 60’s… Los hechos están tan frescos y cercanos, que en algunos barrios como San Miguelito o San Sebastián, todavía se comenta al respecto de esta misteriosa dama.

Siendo yo un niño (y no soy tan viejo, que digamos), una mañana del mes de abril, justo antes de bajar a desayunar, escuché el alboroto que se traían mi Papá, mi Mamá y mi abuelita Toñita…

- A mi se me hace que son puros cuentos, no puede ser cierto-
- Que no ves, mamá?, está en la primera plana de todos los diarios!-
- Si, Toñita…El Heraldo y El Sol de San Luis son periodicos muy serios-
- Para mi, que es una estrategia de los diarios, para vender mas…Los muertos no resucitan-

Alejándose discutiendo con sus polémicas, corrí a la mesa del desayunador para ver de que estaban hablando… Cogí el periódico que estaba sobre la mesa y leí en el encabezado de la primera plana …

”FANTASMA EN SAN LUIS !”

“Misteriosa dama de negro, se aparece a taxista
en las inmediaciones del panteón del Saucito”

Con gesto de escepticismo, me senté casi en la orilla de la silla y me dispuse a leer… La historia decía así…

“ Eran casi las dos de la madrugada de la noche de ayer, cuando el Sr. Abel Morales -conductor de un coche de sitio- transitaba por los alrededores del barrio del Saucito…Llevaba casi 5 horas de haber empezado su turno y regresaba de una “dejada” en el lado norte de la colonia, muy cerca de la carretera que sale hacia la hermana ciudad de Zacatecas, por donde se encuentra la Iglesia de Nuestro señor del Saucito”- una imagen muy venerada por creyentes de toda la nación, ya que seguido acuden peregrinaciones provenientes de todo el país, a visitar al santísimo señor, pues cuentan que es muy milagroso-

“Abel transitaba rumbo al sur, con dirección al centro de la ciudad, preguntándose si aún estaría abierta la cafetería de autobuses que se encontraba por el jardín de Escontría, o tal vez el merendero de doña Camila, cerca del jardín de Tequis, cuando a escasos 100 metros de la Iglesia, justo a medio camino entre el santo recinto y el panteón municipal, (también denominado Panteón del Saucito), se encontró con una silueta de forma humana, que le hacía señas para que se detuviera.

El chofer, de inmediato se orilló a la derecha y al acercarse, se percató que se trataba de una mujer, vestida totalmente de negro y con un velo en la cara, como si acabara de salir de un funeral o de un entierro.

Muy extrañado por que la extraña pasajera fuese una mujer sola, en la obscuridad, a altas horas de la noche y enmedio de absolutamente ningún lado, Abel se detuvo y abriendo la ventanilla del lado derecho, le pregunta a la dama:

- Buenas noches, desea que la lleve a algún lugar?
- Me va Ud. a llevar a visitar 7 templos…Yo le indicaré a cuales quiero ir- respondió la mujer, con una voz fría y sin expresión alguna.
- Pero, son las 2 de la mañana y no creo que haya ningún templo abierto a esta hora!
- Eso ya lo sé…solo pretendo rezar frente a la puerta principal, por la parte de afuera.

Diciendo esto, entra al auto por la puerta posterior derecha y le indica al chofer- “Diríjase a la Iglesia de San Francisco”- Abel, arrancó el auto y tratando de ser amable, le pregunta a la dama…- “Que hermoso es el jardín de San Francisco…Una tía vive a dos cuadras de ahí y seguido vamos a comer churros con chocolate al estanquillo que está frente a la Iglesia, Ud. ya lo conoce?”- La mujer no contestó absolutamente nada…

Sin hacer mas comentarios, llegaron a la Plaza de San Francisco… De inmediato, la mujer se baja del auto, camina hacia el portón principal de la iglesia, se arrodilla, se persigna e inclina la cabeza, colocando las manos entrelazadas junto al mentón, iniciando las plegarias.

El taxista la observa, preguntándose porque la misteriosa mujer no había esperado hasta el día siguiente para hacer sus oraciones. Aburrido por el silencio y la soledad del entorno, reclina la cabeza hacia atrás y poniendo la mano izquierda sobre la frente, cierra los ojos y se dispone a esperar…Súbitamente, Abel sintió como si le hubiesen aventado un balde de agua helada y pegando un brinco escucha una voz que le decía…

- “Ahora, por favor lléveme a la parroquia de San Miguelito” -
- “Ay mamacita, tremendo susto que me metió…no la escuché cuando regresó… ni siquiera oí cuando abrió la puerta del coche…mire, hasta estoy temblando…no la amuele”-

Todavía sin reponerse de la impresión y sin decir ya nada, el chofer dirigió el auto al barrio de San Miguelito…Si, ahí donde habla la canción de Pepe Guizar: “Yo soy de San Luis Potosí”

No bien habian llegado, la mujer repitió exactamente lo que había hecho anteriormente,…hincada frente a la puerta cerrada de la Iglesia, estuvo rezando durante algunos minutos. Regresando al auto le pidió al taxista…

- “Ahora vamos al Santuario de Guadalupe”-

Un poco mas repuesto y tratando de romper la monotonía, Abel comentó…- “Sabía Ud. que en alguna ocasión, en este precioso recinto ofició una misa el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla?…Ah, mire…Esta es la caja del agua, uno de los símbolos de nuestro estado”…contrastando con la verborrea del chofer, se sentía la frialdad y el silencio de la dama, quien solo habría la boca para indicar el siguiente lugar…

- “Al templo de San Sebastián”…”A la iglesia del Carmen”… “Al templo de Santiago”… Así sucesivamente, casi como si fuera una película, fríamente calculada y sin alteración alguna… siempre con la misma rutina…bajarse lentamente del taxi, rezar y regresar al asiento trasero del auto.

- “Por último, lléveme a la Iglesia del Sr. del Saucito… y de regreso, me deja frente a los portales del Panteón Municipal, pero como no traigo dinero, le voy a dar una nota para mi hermano, el Lic. Mario Palomares…El le pagará todo el recorrido…Para su tranquilidad, le dejo como garantía esta medalla…Es de oro…incluso trae mi nombre grabado en ella: Socorro”-

Tal vez por la fatiga de tanto manejar (así como de hablar), Abel tomó de mala gana el recado y la medalla, las metió en el bolsillo de su pantalón y continuó su camino con el propósito de terminar ya de una vez por todas e irse a su casa a descansar… Al llegar al último sitio indicado por la dama enlutada, el taxista se detuvo para que ella bajara del coche… Como no escuchó que se abriera la puerta del auto, volteó al asiento trasero y cual no sería su sorpresa al percatarse que la mujer ya no estaba!… Sintiendo cómo un escalofrío le recorría por toda la espalda, volteó hacia todos lados para ver si por ahí se encontraba, pero…nada. Al parecer, la mujer había desaparecido!!!

Pensó que su mente le estaba haciendo una mala jugada por el cansancio y pretendiendo no darle mucha importancia, se dirigió a su casa…A pesar de la fatiga, esa noche no pudo dormir casi nada…

Al día siguiente, como a las once de la mañana, Abel Morales se dirigió a la dirección escrita en el papel, para recibir el pago por sus servicios. Estacionó el taxi y llamó a la puerta…

- Perdón…busco al Lic. Mario Palomares-
- Soy yo, a sus órdenes-
- Disculpe que lo moleste…Anoche llevé a un recorrido a una señora que decía ser su hermana, pero como dijo no traer dinero, me dio esta dirección para venir a cobrar…es mas, tambien me dejó esta medalla en garantía…la reconoce Ud.?-

El Lic. tomó el recado y la medalla…estudiándolos detenidamente, palideció y dijo: -Efectivamente, es la letra y medalla de mi hermana Socorro, por lo que le pagaré con gusto, pero… cuando dijo que la llevó a un recorrido nocturno?-
- Anoche mismo!…De hecho, todavía me siento un poco desvelado-
- Pero… debe Ud. estar equivocado… Eso no puede ser… Mi hermana murió en un accidente hace poco mas de dos meses !!!-

Abel sintió como si se le hubiera hundido el piso…Sin decir una palabra mas, rechazó el dinero

y tembloroso salió del lugar.

Incrédulo ante lo que estaba leyendo, me convencí de la veracidad de los hechos al ver unas fotos publicadas junto al reportaje…En una estaba el recado que había entregado al taxista, con fecha de Abril de 1967 y en la otra, el acta de defunción de Socorro Palomares, fechada en Febrero del mismo año!!!

De pronto, escuché que me llamaban…- Keko (así me decían de chiquito), apúrate que vamos a llevar a tu abuelita a misa- gritó mi papá

Aventé el periódico y corrí a alcanzarlos… -”Vamos- respondí -, pero por favor, no pasen por el Panteón del Saucito, porque ahí espantan!!!

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2 comentarios to “Leyenda de La Dama Enlutada”

  1. HOLA CLAUDIA ESTE ES DE MI AUTORIA,DESEO SEA DE TU AGRADO:EL BESO QUE NACE DEL ALMAES LA QUE NOS LLEVA A LA LUNA,QUE TAMBIEN NOS ROBA LA CALMA,¿ACASO SERA NUESTRA FORTUNA?UN SIMPLE MORTAL ERIC

  2. esta leyenda me salvo la vidagracias a kien la redacto

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